viernes, 23 de abril de 2010

Confesiones a partir de un "tic tac"


No se escuchaba realmente ningún "tic tac" y sin embargo en mi cabeza el reloj sonaba incesantemente. Intenté obviarlo pero no había caso... ese maldito sonido que te indica que el tiempo se acaba mientras lo único que deseas en la vida es dormir y seguir durmiendo. Al paso del rato aquel tic tac se hizo voz y me dijo "levántate, estamos atrasados". Acaté el mandato, o más bien la sugerencia y me dirigí aletargadamente a la ducha mientras no pensaba nada, sólo hacía lo de todos los días, ese actuar robótico, casi automático que a casi todos guía por las mañanas. Él chico de la voz se fue y ahí me quedé sola, sin querer siquiera continuar con mi rutina matutina... nada de cremni de preocupación por el vestir, ningún "algo"que me impulsara a levantar mi cuerpo nuevamente de la cama, el "tic tac" volvía a sonar en mi mente pero ya no había quien me recordara lo que sucedía en la vida real. Me tapé la cara con las manos y expulsé un pequeño llanto, me tendí sobre la cama sin saber qué hacer... sumida en el dilema de lo que debía hacer pues es importante para mí, para mi familia, para quienes me quieren, para mi presente y para mi futuro o, simplemente quedarme tirada ahí. Recordé cosas que hacía mucho que no venían a mi mente, entonces ésta vez las hice mías de verdad... miré a mi alrededor, nadie podría verme, pasarían horas antes de que alguien se preocupara por abrir mi puerta y me descubriera dormida en un sueño casi eterno y entonces comencé con el rito... aquel rito planeado tantas veces en mi mente, tantas veces planeado pero jamás llevado a cabo era ahora realidad, no podía creerlo mientras tragaba mi castigo, pues era simplemente eso... un castigo por todo lo que he hecho y no he hecho a la vez. Esperaba despertar con un sentimiento de arrepentimiento por todo lo hecho, ya que no me gusta que me vengan a corregir lo hago y misma, día a día y fue precisamente en aquel día en que la corrección no fue sólo mental. Traspasé la barrera de lo físico para autoadministrarme una notable dosis de algo así como "enciérrate en tu pieza, acuéstate y no hagas nada"... sólo pretendía dormir.

El final no fue como esperaba, recibí una llamada justo antes de terminar mi castigo y el deber externo le ganó a mis ansias por castigarme, ahí acudí a ese mundo exterior plagado de gente que pasa por tu lado pensando en sus problemas ¿Habrá alguien que sepa lo que acabo de hacer? Me preguntaba, pero probablemente la respuesta era no, aunque ya comenzaba a sentir aquellos efectos esperados. Cuando llegué al lugar desde el cual me habían solicitado, ya no estaba bien, parte de mi conciencia se había ido y sólo recuerdo un par de cosas hasta despertar en una camilla.

De comenzar por una autoflagelación callada, silenciosa y secreta todo se transformó en un sinfín de ires y venires, llamadas urgentes, gente preocupada y extrajeron de mí aquello que yo misma había decidido. Descubrí que no era libre, descubrí que había gente que muchas veces piensa por ti, por tu bien quizás es lo que podría decir... pero ¿me merezco tal bien? La humillación es diferente al castigo físico auto administrado, me sentí aún más incomprendida que antes y peor ahora cuando no tengo las palabras exactas para explicar lo sucedido... "¿Por qué hiciste eso?", ¿Por qué no me llamaste?", "¿Qué esperabas con tu actuar?"

Nunca quise preocupar de más a nadie, lo juro. No pretendo ser la carga de nadie ni menos esa cruz con la que deberán cargar por quizás tanto tiempo. Decir lo que te pasa no es fácil, más aún cuando sabes que todo aquello acabará con consecuencias no siempre positivas.
Sólo quiero pedir perdón, necesito un descanso... lo tengo pero es tan difícil aceptarlo cuando todos me miran con cara de no saber qué hacer conmigo o qué decirme... soy persona, humana, igual que todos los demás... con alegrías, penas, emociones, deseos, pensamientos locos.... el punto es que no todos tenemos las mismas formas de llevar nuestras vidas.Hay quienes tropiezan una y mil veces con la misma piedra hasta sentir aquel "click" que les hace darse cuenta que deben tomar otro camino, hay quienes gritan por unos minutos y luego todo se acaba, hay quienes lloran y desean que los abracen, hay quienes hablan para sacar de sí todo la angustia que llevan escondida y hay quienes callamos eternamente nuestras penas, hasta que pasan este tipo de cosas, callamos para no herir, para no preocupar, para no ser carga, para no sentirnos a nosotros mismos tan pequeños y vulnerables... hay quienes callamos tanto que terminamos engañándonos a nosotros mismos, lo importante es saberlo y esperar a que llegue aquel día en que nos demos cuenta de todo lo que somos y todo lo que no somos, ese día en el que podamos simplemente perdonarnos sin la necesidad de castigo alguno, ese día podré decir "soy más grande que ayer pero más pequeña respecto a lo que seré mañana".


"El hombre es aquello en lo que cree"
Antón Chejov


viernes, 2 de abril de 2010

Desesperación


Grito, grito, grito pero no me escuchan... Es como si mis palabras no contasen para ellos, se creen con derecho a opinar de mi, criticarme cuando creen que me equivoco y destacar cada error con risotadas.

Quizás será resentimiento, pero con razones justas pues ellos se enorgullecen de sus logros pretendiendo marcar mi camino sin pensar que también tengo el derecho a romper mis pies pisando aquellas piedras que inevitablemente encontraré... paradójicamente ellos han terminado siendo mis piedras cuando lo que siempre deseé fue que se convirtieran en aquellas manos que me carguen cuando ya no pueda caminar.

La vida se encarga de que caigas una y mil veces en ciertos errores hasta que te des cuenta de lo que sucede... Ahora, abro los ojos y me enrabio de la nada pues durante tanto tiempo ignoré todas estas metáforas y sin darme cuenta cargué con todas aquellas actitudes y palabras. Se que de ellos no debería hablar así, pero duele enormemente pensar que tan sólo he sido un fantasma, casi veintiún años para seguir siendo aquella triste marioneta que se entrega a manos de otros para ser simplemente lo que ellos quieren que sea.....

sábado, 13 de marzo de 2010

Cosas que pasan



Hasta anteayer pensé que habías volado de mi mente pero...
tan pronto te ví comprendí lo difícil que sería no volver a cobijarme entre tus dulces brazos


"Todo deseo estancado es un veneno."

Una tarde...

El viento movía tu cabello aquella tarde que te ví, el mismo cabello que tantas noches acaricié para dormirte en mi pecho. Las gafas oscuras cubrían tu rostro, así como escondiendo cualquier atisbo de sentimiento que se le pudiese escapar por tus ojos. No supe qué hacer ni que pensar, en aquel momento sólo deseaba abrazarte y dejar que aquel gesto guiara el resto de la tarde, inconscientemente comprendí el abrazo como la manera más fiable de saber qué sentías, qué se escondía tras aquella firme pose a brazos cruzados y frente en alto... te conocía demasiado como para no enterarme de lo que te pasaba tan sólo con rodear tu espalda, aquella que se hizo firme mientras compartimos tantos momentos.

Lo primero que dije fue una tontería, tanto así que ni siquiera sé exactamente lo que era... el comienzo perfecto para un buen rato de banales temas de conversación a fin de extender lo máximo posible el tema mismo que nos llevaba a aquel lugar que algún día nos unió. Nos contamos muchas cosas, el tiempo había pasado lentamente desde nuestro último día juntos y contarnos lo que había sido de nuestras vidas durante todo aquel tiempo de soledad nos llevaba atrás, condensaba en unos minutos lo que por cada día de antaño hubiesen sido horas de charla pegados al teléfono.

martes, 16 de febrero de 2010

Desconecta-dos




Cómo me gustaría que supieras todo lo que pasa en mi cabeza, sin embargo aquello es imposible pues lejos de mí ya estás. He creado la muralla más grande a lo largo de nuestra historia y aunque sobre mi lado pinte bellos paisajes, nunca sabré lo que ella esconde por detrás. ¿Qué pasa por tu lado, amigo? ¿Quisieras tu contarme? Pues mirar ahí ya no puedo y quizás las palabras ayuden a ésta ciega que vaga y vaga recorriendo cicatrices que no desaparecerán.

¿Es verdad aquello que me han contado que escondes tras aquella muralla? Poco tiempo ha pasado y creo que ya comienzas a caminar, puede que ni siquiera estés cerca ahora mismo y mis palabras vuelen hacia la nada a la espera de un curioso que las desee descifrar. Triste es que nadie podrá descifrar este puzzle, pasará mucho tiempo hasta que yo lo pueda volver a armar... no te habrás llevado alguna pieza... no es necesario que lo digas, presiento que parte importante de la foto faltará. Quizás tu cara, quizás tu recuerdo, quizás tu risa, quizás tu silencio... quizás ese "para siempre" que no sé cuando se quedó atrás.


lunes, 8 de febrero de 2010

Perdi-dos


Nos perdimos entre los sueños y los deseos de cuentos imposibles de final felíz, así como negando la realidad tan cruel y absurda que terminó por matar lo poco que nos quedaba de niños... aquella realidad que me hizo pisotear todo aquello que soñaste y programaste con tanto ahínco.

¿Cómo pedir perdón por todas las lágrimas que te causé? No hay perdón para la desilusión humana...

¿Qué pasó con todos aquellos abrazos que no alcanzamos a darnos? ¿Se han ido al cajón de los no-recuerdos, acaso? ¿Se esfumarán entre los humos de la nada, de lo que nunca fue... para luego olvidarse en el fondo de un cajón perdido?

Parece que el viento se ha olvidado de soplar por acá... no llegan vendavales, ni siquiera pequeñas brisas de una duda que siempre quedará ahí ¿Qué paso? Ni siquiera yo puedo responder a tal cuestionamiento, aunque lo dudes... aunque me duela.



Perdimos este juego...




domingo, 13 de septiembre de 2009

Vaivén


El péndulo va y viene... va y viene
No para, parece no disminuir su velocidad... no me entretiene

¿Por qué tantas curvas en éste camino?
No me lo debería preguntar, debería decir para qué y así llegar al cómo.

Sin embargo ya es difícil pensar, viendo ese vaivén desplegar su efecto
directo en mi vida, en mi ánimo... que a ratos me motiva y a ratos me hace desvanecer, en las más turbias aguas, en ese sentimiento antiguo que me hace querer desaparecer.

Ya no hay ánimo y se desvanece poco a poco la motivación.
Los planes terminan siendo sólo eso, ideas brillantes que nunca llegan
a la acción.

Quisiera un respiro verdadero, quisiera no tener que depender.
A ratos me pregunto... si sigo así, ¿qué va a suceder?

Y no quiero ver esas imágenes crueles en mi cabeza ni sentir tal emoción... no lo tolero, es insoportable... y es ahí donde nace la idea: o resisto o desaparezco... voy o vengo